El Teólogo y la Identidad de la Iglesia
La IASD no fue levantada simplemente para existir, sino para proclamar, para dar testimonio de la verdad de Dios y llamar a las personas a la fidelidad y preparar el mundo para la pronta venida de Jesús.
La identidad de la iglesia, por tanto, es inseparable de su mensaje y su misión y de las convicciones teológicas que la sustentan.
La teología no puede ser un mero ejercicio académico. El teólogo se sitúa en el corazón mismo de la iglesia, ayudando al pueblo de Dios a comprender quiénes son, en qué creen y por qué existen. Cuando los teólogos son fieles a las escrituras la iglesia se fortalece; cuando la teología pierde su centro bíblico espiritual, la iglesia pierde claridad, confianza y sentido de misión.
En ese contexto, la labor teológica no ess meramente una actividad profesional. La teología es un acto de servicio a la iglesia, a las escrituras y a la misión de Dios. El teólogo se encuentra en la encrucijada entre la revelación y la proclamación, entre la doctrina y el discipulado, entre la erudición y la misión. El teólogo no es simplemente un intelectual religioso; es un mayordomo de la verdad divina, es un servidor del cuerpo de Cristo, es un defensor de la fe, un participante en la misión y un erudito que busca llevar "todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo" 1 Corintios 10:5.
¿Qué tipo de teólogo necesita la IASD para preservar su identidad y cumplir su misión?
La IASD precisa teólogos
- Cuyas mentes estén moldeadas por las escrituras
- Cuyas vidas estén entregadas a Cristo
- Cuya erudición sirva a la iglesia
- Cuya enseñanza impulse la misión de Dios.
I. Mayordomía del intelecto
Profesores de teología, escritores, editores, pastores que están involucrados con la predicación bíblica, todos tenemos la responsabilidad principal de amar a Dios con su mente.
"Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente" Mateo 22:37
La mente, la vida intelectual es parte del proceso de nuestra relación con Dios. La fe cristiana, la fe adventista no es anti intelectual. La fe bíblica exige consagración del intelecto a Dios. El teólogo cultiva una mente disciplinada, informada, rigurosa y fiel. La vida intelectual no es enemiga de la espiritualidad. La vida intelectual se convierte en un acto de adoración.
a. Compromiso con la verdad
La labor intelectual cristiana debe entenderse como mayordomía y vocación más que como un mero logro profesional; por tanto, el teólogo no se limita a acumular información, sino, que es un administrador, un mayordomo de la verdad de Dios con el compromiso de comunicar esta verdad a la iglesia.
La IASD nación de un intenso estudio de la Biblia; los pioneros lucharon con las escrituras, cuestionaron las tradiciones heredadas y buscaron la verdad con seriedad y humildad, corresponde a los teólogos adventistas de hoy preservar este legado con honestidad, con fidelidad a las Escrituras y disposición a ser corregidos cuando sea necesario.
b. Humildad intelectual
Nuestra teología no puede apenas sostenerse por una lealtad institucional. No se puede sostener con apego emocional o con formalidades o formulaciones heredadas. La teología adventista debe permanecer por su arraigo a las escrituras. Debe permanecer apenas bajo la guía del Espíritu Santo.
En este proceso debemos subrayar la Humildad intelectual. Uno de los mayores peligros a los que se enfrentan los teólogos es el orgullo intelectual. La técnica, la pericia y el conocimiento pueden generar, fácilmente, arrogancia, cinismo, escepticismo, autosuficiencia y una confianza excesiva en la razón humana. Sin embargo, las escrituras asocian, repetidamente, la sabiduría con la humildad. Moisés se quitó las sandalias ante la zarza ardiente; Isaías exclamó: Ay de mi; Pablo confesó su debilidad delante de Dios. Así, el teólogo que no se arrodilla ante Dios pierde la capacidad de escucharlo.
La humildad intelectual es una virtud cristiana y es la esencia de la educación superior. La brillantez intelectual, sin humildad, puede perjudicar a la iglesia, cuanto a la erudición.
El erudito Dwey Carson identifica el orgullo como una de las tentaciones más peligrosas a las que se enfrenta el teólogo, pastores y eruditos bíblicos. Menciona el ansia de reconocimiento y status. El deseo de afirmación puede convertirse fácilmente en un anhelo pecaminoso de ser admirado, influyente o preeminente. Los teólogos pueden buscar el prestigio personal en lugar del servicio a Cristo.
Los eruditos pueden confundir el dominio intelectual de las escrituras con la madurez espiritual.
c. Superioridad académica sobre el ministerio pastoral
Algunos eruditos pueden suponer, erróneamente, que su conocimiento especializado los convierte en pastores superiores, en obreros mejores que los demás.
El orgullo se basa en la comparación y en la experiencia. Dado que los teólogos conocen más la Biblia que los miembros, existe la tentación de pensar que uno es mejor.
Debemos luchar constantemente contra estas tentaciones. La iglesia necesita teólogos que sean subordinados, gobernados por la palabra de Dios; la iglesia no necesita de teólogos que se limiten a reflejar las tendencias académicas. La escritura no es simplemente una fuente entre muchas; la escritura es la norma suprema de la teología. La filosofía, sociología, arqueología y la investigación histórica pueden ayudar a al reflexión teológica, pero no pueden gobernarla. La tarea del teólogo no es la novedad por la novedad, sino la fidelidad a la revelación divina.
II. Edificación de la Iglesia
Dios dio dones espirituales para la edificación del cuerpo de Cristo.
La teología que no fortalece a la iglesia fracasa, en última instancia, en su propósito. El teólogo es llamado, no solo a analizar la doctrina, sino a nutrir la vida espiritual del pueblo de Dios.
Así, que la teología tiene la función, por medio de una teología bíblica sana, promocionar la unidad De la Iglesia. El NT enfatiza la unidad basada en la verdad.
El teólogo nunca debe convertirse en una fuente innecesaria de fragmentación dentro de la iglesia. Esto no significa suprimir las discusiones difíciles o evitar la precisión teológica. A veces, es necesario tener conversaciones difíciles. Sin embargo, esas conversaciones deben llevarse a cabo con humildad, caridad, paciencia y lealtad a l cuerpo de Cristo. El teólogo sirve mejor a la iglesia cuando la convicción se une al amor cristiano.
Además, los teólogos no solo edifican la iglesia, sino que ellos mismo necesitan a la iglesia.
Los eruditos necesitan a la iglesia. la vida intelectual separada del culto, de la comunión y del discipulado, acaba por empobrecerse espiritualmente. El teólogo debe mantener contacto con el púlpito, con la reunión de oración, con la congregación local, con la evangelización, con la vida cotidiana del pueblo de Dios. La teología más sana crece en el seno de la vida de la iglesia.
La iglesia hoy enfrenta muchos y variados tipos de desafíos. La iglesia enfrenta presiones culturales, presiones intelectuales, el secularismo, el relativismo, el naturalismo, la fragmentación moral, los ataques a la autoridad bíblica y la confusión con respecto a la identidad humana. El teólogo adventista debe abordar estas cuestiones de manera reflexiva y bíblica. No es solo una persona que apasionadamente comunica el mensaje; el también tiene el compromiso de defender la verdad. Muchos dicen que la tarea del exégeta no es hacer apologética, sino, simplemente, comunicar la información que está en la Biblia. Pero la apologética cristianare, en algunos lugares, es entendida como una agresión moral en el mundo más secularizado; es un testimonio. Su objetivo no es ganar discusiones, sino dar testimonio de la verdad. Una apologética adventista eficaz combina la fidelidad bíblica, la seriedad intelectual, la integridad moral, la sensibilidad pastoral y la humildad cristiana.
Nosotros como siervo de la iglesia, como teólogos adventistas, tenemos en nuestra descripción de trabajo, defender el mensaje distintivo adventista. Tenemos la responsabilidad de articular y defender las enseñanzas distintivas de la iglesia: el santuario, el sábado, la segunda venida, el estado de los muertos, la antropología holística, el gran conflicto, la misión profética de la iglesia. Estas doctrinas no son peculiaridades aisladas, juntas conforman una cosmovisión bíblica coherente centrada en Cristo. La iglesia necesita teólogos capaces de explicar la verdad, de proclamar la verdad con profundidad bíblica, con claridad teológica, con pericia cultural y con poder espiritual.
Así, el teólogo, tiene esta tarea de ayudar de edificar la iglesia y participar de la misión de la iglesia y de apoyar a la iglesia en su sagrada vocación.
Resumiendo
El teólogo adventista y el mundo académico en el contexto de la erudición secular.
La erudición es también una vocación cristiana, no se opone a la fidelidad y existe para glorificar a Dios. El teólogo adventista debe buscar la excelencia en la investigación, en la interpretación y conocimiento de las escrituras, en los idiomas, en la comprensión histórica, la filosofía, etc. Todo esto es importante, porque la mediocridad no honra a Dios.
En el mundo contemporáneo enfrentamos una verdadera crisis epistemológica de conocimiento con relativismo y otras tendencias anti intelectuales que se encuentran en la cultura. Algunas de estas tendencias penetraron las universidades. Marsden escribió mucho sobre la influencia del secularismo en las universidades, incluyendo las confesionales. En su origen estas poseían fundamentos cristianos explícitos. Gradualmente, se secularizaron. Hoy son entidades que marginalidad la verdad cristiana. las grandes universidades americanas fueron fundadas por personas que tenían un alto compromiso con la verdad de Dios. Entre ellas una, muy famosa, escogió como capellán a un ateo. las instituciones pueden conservar el lenguaje religiosos, mientras pierden la sustancia teológica. Por tanto, los académicos adventistas tienen el compromiso de mantener la credibilidad académica, el rigor intelectual, la fidelidad espiritual y así ayudar a sus instituciones a enfrentar el desafío de la secularización. La iglesia necesita de académicos que contribuyan a los debates globales desde una perspectiva distintivamente adventista. Esto incluye la participación en los estudios bíblicos, la ética, la arqueología la historia, la ciencia, la tecnología y todo lo demás. Pero, cuando el erudito adventista escribe, habla o produce sus investigaciones debería ser claro al mencionar que ese trabajo viene de un adventista. Muchos producen materiales que se vuelven respetados en el mundo académico. Pero cuando se lee, es posible notar que son adventistas que no quieren identificarse como tales.
Así, la erudición cristiana es inseparable de la vocación y la búsqueda de la verdad.
Conclusión
El teólogo adventista tiene el sublime privilegio de trabajar con la verdad de Dios. Su actividad profesional debe estar marcada por la palabra de Dios. Esto trae una responsabilidad suprema.
"Para concluir, el teólogo adventista tiene una vocación sagrada. La iglesia no necesita teólogos que se limiten a repetir clichés ni teólogos que busquen la novedad a costa de la verdad. La iglesia necesita teólogos que amen a Dios con la mente, que edifiquen la iglesia, defiendan la fe y usen la visión y cultiven la erudición en su abordar de las escrituras.
La identidad futura de la iglesia dependerá en gran medida del tipo de teólogo en que nosotros nos convirtamos. En una época de confusión doctrinal, fragmentación cultural e incertidumbre espiritual, la iglesia necesita teólogos que se mantengan firmes en la palabra de Dios, se comprometan con la cultura de manera inteligente, sirvan a la iglesia fielmente y señalen a Cristo como la solución única y final para los problemas del mundo. Por lo tanto, nuestra tarea no es una tarea primeramente académica; es una tarea espiritual, es una tarea misionera, es una tarea profética y tiene consecuencias para la eternidad.
El teólogo sirve mejor a al iglesia cuando el intelecto se convierte en adoración, cuando la erudición se convierte en servicio, cuando la doctrina se convierte en proclamación y fidelidad a la misión.
En una época cuando la iglesia se enfrenta a desafíos internos y presiones externas, Dios llama a los teólogos adventistas a pensar profundamente, a creer fielmente, a enseñar con responsabilidad, defender con humildad y proclamar con valentía. La identidad de la Iglesia no solo se preservará mediante las instituciones, ni por la erudición o la misión; sino, mediante teólogos, cuyas mentes estén cautivas a las escrituras, cuyos corazones estén entregados a Cristo y cuya labor fortalezca la iglesia para la proclamación final del evangelio eterno.
Que hoy recordemos que la teología nunca es un fin en sí misma. Su propósito más elevado es servir a la Iglesia fortaleciendo su identidad, aclarando su mensaje y profundizando su unidad. Que Dios nos dé el poder para cumplir este llamado con fidelidad y humildad. Que Dios bendiga a todos ustedes. Amén.
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